De todo lo que trae el Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases, hay una obligación que llega antes que las demás y que cambia la forma de trabajar de muchas plantas: desde el 12 de agosto de 2026 el envase tiene que ser identificable. Lote, serie o cualquier otro elemento que permita saber de qué producción salió.
Parece un detalle menor. No lo es: es lo que separa una etiqueta que se compra por millares a una que se imprime el mismo día que se envasa.
Qué dice exactamente el reglamento
El artículo 15.5 obliga a los fabricantes a asegurarse de que en el envase se indique «un número de tipo, lote o serie o cualquier otro elemento que permita su identificación». Si el tamaño o la naturaleza del envase no lo permiten, la información puede ir en un documento que acompañe al producto envasado.
El artículo 15.6 añade los datos del fabricante: nombre o marca registrada y una dirección postal de contacto, impresos en el envase o accesibles mediante un código QR u otro soporte de datos digital.
Y el artículo 12.5 pone el listón de cómo tiene que estar puesto todo eso: «de forma visible, legible y firme sobre el envase, de manera que no se puedan borrar fácilmente».
Los tres juntos describen, sin nombrarla, la impresión de dato variable duradera.
Por qué el lote rompe el modelo de etiqueta preimpresa
El esquema clásico es conocido: se encarga una tirada grande de etiquetas a color a una imprenta, se guarda en el almacén y se va tirando de ella. Sale barato por unidad y tiene dos condiciones implícitas: que todas las etiquetas sean idénticas y que el diseño no cambie.
El artículo 15.5 rompe la primera. El calendario del reglamento —con la etiqueta armonizada de materiales entrando en 2028 y pendiente de actos de ejecución— rompe la segunda.
Lo que muchas plantas hacen hoy para salir del paso es un apaño: etiqueta bonita preimpresa, y encima una pegatina térmica monocroma con el lote y la fecha. Funciona, pero tiene un coste que rara vez se calcula: dos consumibles, dos equipos, dos pasos en línea, dos puntos de fallo y un resultado que se despega antes que el resto.
Las tres formas de resolverlo
1. Lote manual o etiqueta aparte
Rotulador, tampón o una pegatina pegada a mano. Es lo más barato el primer día y lo más caro a partir del segundo: es lento, es propenso al error humano y, sobre todo, se borra. Con el artículo 12.5 en la mano, una anotación que se va con el roce del transporte no cumple.
2. Etiqueta preimpresa a color más impresora térmica monocroma
El apaño de siempre. Resuelve el dato variable, pero mantiene el stock inmovilizado de etiquetas a color que quedarán obsoletas con los cambios de 2028, y duplica la logística de consumibles.
3. Impresión a color bajo demanda con dato variable
Una sola pasada. La etiqueta sale completa —diseño, pictogramas, datos del fabricante, lote, fecha y código de barras o QR— con la tirada exacta del día. Sin stock, sin merma y con el diseño actualizable en cuanto cambie la normativa.
Es lo que hacemos con las impresoras de etiquetas a color de sobremesa: no hace falta una rotativa ni una imprenta, entran en una mesa junto a la línea.
El lote tiene que salir de tu sistema, no de una libreta
La parte que más tranquilidad da, y la que menos se cuenta, es la integración. Los equipos que instalamos trabajan con software de etiquetado —BarTender, NiceLabel, CODESOFT— y con tu ERP, de modo que el número de lote, la fecha de envasado y el código se generan solos a partir de la orden de fabricación.
Eso elimina de golpe el error de transcripción, que es exactamente el que un inspector encuentra: envases del mismo palé con lotes distintos, o lotes que no cuadran con el registro interno.
Cuánto tiempo hay que poder rastrear el envase
Conviene no confundir dos plazos que circulan mezclados en los resúmenes que corren por ahí:
- Documentación técnica y declaración UE de conformidad (art. 15.3): cinco años para envases de un solo uso, diez para reutilizables, desde la introducción en el mercado.
- Identificación de proveedores y clientes (art. 22.2): mismos plazos, cinco y diez años, a contar desde el suministro.
Es decir: el «diez años» que se repite en muchos resúmenes solo aplica a envases reutilizables. Para la inmensa mayoría de envases de un solo uso son cinco.
Checklist rápido
- ¿Puedo imprimir un lote distinto en cada tirada sin parar la línea?
- ¿El lote aguanta el viaje: agua, roce, frío, luz, disolventes?
- ¿Sale de mi ERP o lo teclea alguien?
- ¿Puedo cambiar el diseño de la etiqueta sin tirar stock?
- ¿Tengo asociada cada tirada a su documentación técnica?
Si has contestado «no» a dos o más, la conversación que toca no es de etiquetas: es de cómo las imprimes.
Te lo enseñamos con tus propias etiquetas
Nos mandas tu diseño y te imprimimos una muestra real, con tu lote y tu fecha, en el material que uses. Gratis y sin compromiso. La sometes a lo que sufre de verdad en tu proceso y decides con la etiqueta en la mano, no con un catálogo.
Cuéntanos qué envasas y te decimos qué equipo encaja.
Este artículo es informativo y no constituye asesoramiento jurídico. Para decisiones de cumplimiento normativo, consulta el texto oficial del Reglamento (UE) 2025/40.